El Jueves Santo de Motril es la noche grande de la Semana Santa motrileña en la que el Señor de Motril, Jesús Nazareno, salió a la calle junto a su Virgen de la Esperanza para ser acogido por miles de espectadores que llenaron las principales calles de la ciudad para disfrutar también, de las estaciones de penitencia de la Hermandad de Pasión y la de Buena Muerte (Silencio).
Así, a las 19,00 horas se abrían las puertas del Santuario de la Virgen de la Cabeza para dejar paso a Jesús en su tercera caída camino del Monte Calvario, Hermandad de la Pasión, que volvió a procesionar sin la compañía de María Santísima de la Amargura. Se trata de una de las salidas a la calle más espectacular de la Semana Santa de la ciudad ya que los costaleros se ven obligados a pasar de rodillas por la pequeña puerta del Santuario, situado en lo más alto del Cerro.
La motrileñísima calle Cañas, por otro lado, se llenó hasta no dejar espacio para un alfiler para recibir a Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza en su estación de penitencia. Él la hacía portado por hombres y Ella, por primera vez en su historia, por una cuadrilla compuesta por mujeres. El bordado del frontal del manto de la Virgen y unas joyas nuevas completan las principales novedades de este paso que salió con crespón negro y tras un minuto de silencio por el fallecimiento de uno de sus costaleros pocos días atrás.
A medianoche se hizo el silencio y, con las calles apagadas, la puerta trasera de la Iglesia Mayor de la Encarnación dejó salir al Cristo de la Buena Muerte, conocido como ‘El Silencio’ para acabar la noche entre recogimiento. El sonido de las carracas y las cadenas arrastrando por el empedrado se difuminaron para acabar la madrugada del Jueves Santo en Motril.
