Cristina Bustos/Infocosta
Mónica Salguero es miembro del cuerpo de Policía Local de Motril desde hace una década y, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer que se conmemora cada 8 de marzo, es también ejemplo de la igualdad laboral que poco a poco se va abriendo camino entre hombres y mujeres formando parte del grupo de menores y mujeres, “una discriminación positiva ya que cualquier víctima de violencia de género se siente más segura y tranquila con una mujer”.
Decidió convertirse en efectivo de policía como una opción segura y por ser una “profesión bonita” tras estudiar magisterio sin que nada tuviera que ver con una vocación de siempre ni por tradición familiar o con algún referente en la mente y ahora, diez años después, se muestra a gusto en su puesto con compañeros “con los que no hay ningún problema” y que a día de hoy saben lo que es la igualdad y el “tú a tú”.
“Los hombres se han adaptado a que haya mujeres dentro del cuerpo ya que en casi 20 años, desde 1986 hasta 2005, no hubo ni una incorporación femenina”, cuenta Mónica quien afirma que, aunque muchos prejuicios están superados y sobre todo entre los más jóvenes, “las mujeres tienen que “demostrar que valen porque se presupone que no mientras que en los hombres se ponen más expectativas”.
En cuanto a pensar que una mujer es menos o más fuerte que un hombre o tiene más o menos capacidades para poder ser policía, según Mónica Salguero sigue habiendo reticencias tales como que las pruebas físicas para las mujeres son menos intensas, más suaves en lo que se refiere a lo físico”.
“Es más una idea que la realidad” puesto que “con los hombres que estudiaban conmigo no había problema e, incluso, estudiaba, corría o me preparaba las pruebas con ellos”.
Mónica es sólo un ejemplo de las muchas mujeres policías, albañiles o bedeles que en el siglo XXI son muestra de la igualdad en la que se han dado muchos pasos pero en la que aún queda mucho por hacer.
