La Semana Santa no fue tan buena como nos ”vendieron” en Granada: 142 desempleados más en marzo
En Granada, en marzo de 2016, el paro registrado en los Servicios Públicos de Empleo ha sido de 100.126 personas, 142 más que el mes pasado (0,14%), aunque hay 2.567 personas en paro menos que hace un año (102.693), cuando descendió el desempleo en 50 personas. En el análisis por sectores, ha aumentado en colectivo sin empleo anterior (243), agricultura (236) y construcción (30), mientras que ha descendido en servicios (-270) e industria (-97). En cuanto a la contratación, durante este mes se han realizado en Granada un total de 41.230 contratos, 366 menos que en el mismo mes del año 2015 (41.596). Del total de contratos de marzo, 39.569 han sido temporales, lo que supone un 95,97%. Respecto a la contratación acumulada en lo que llevamos de 2016 (121,605, 700 menos que en el mismo periodo de 2015, cuando había 122.305), se han formalizado sólo 4.336contratos indefinidos en la provincia de Granada en los tres primeros meses del año, un 3,56% del total.
Tras conocer las cifras de desempleo del mes de marzo de 2016, Manuela Martínez, Secretaria General de UGT Granada, ha mostrado su preocupación por las cifras publicadas hoy por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, ya que a pesar de la positiva evolución anual marcada por la recuperación macroeconómica, en el mes de marzo se evidencia, de nuevo, que el crecimiento de nuestra economía es débil, precario y dependiente de factores externos, como por ejemplo del petróleo. Y es que el poco empleo creado en este mes en el sector servicios tiene un carácter estacional ligado a la Semana Santa, con la consecuencia, que tras su finalización, se produce un incremento del paro, ha recordado la ugetista. Además, se constata que va alimentado la bolsa de precariedad, que crece y decrece al ritmo de estacionalidad que caracteriza el sector. No obstante, cabría preguntarse donde están los contratos que según afirmaba la patronal de hostelería de nuestra provincia se iban a hacer, que iban a superar a los de la Semana Santa de 2015. Nos tememos que los contratos de esta Semana Santa lo han sido fruto de la economía sumergida, y de sobreexplotar a los trabajadores contratados.
A ello se añade, afirma Martinez, (UGT) un fenómeno que se viene observando desde la entrada de la reforma laboral: la precarización de la contratación indefinida, camuflada bajo el contrato de apoyo a emprendedores, que va desplazando tanto a la contratación indefinida ordinaria como a la contratación temporal tradicional, y que muestra rasgos de inestabilidad, bajos salarios y flexibilidad a favor de la empresa.
Tampoco hay que olvidar el incremento de la brecha salarial, la extensión de la precariedad entre las personas que se encuentran en desempleo, e insiste en que los mejores resultados del registro del desempleo siguen guardando relación con un efecto desánimo entre los desempleados. El descenso continuado de la tasa de cobertura, con la mitad de los parados granadinos sin recibir ya ningún tipo de prestación, y la extensión del paro de larga duración, junto a los procesos de emigración, podrían ser parte de este “adelgazamiento de las cifras de desempleo” en opinión de la representante sindical.
Para Manuela Martinez, la protección social debe garantizarse, mejorando la cobertura y reforzando las prestaciones por desempleo, además de que es imprescindible potenciar las políticas activas de empleo desde el ámbito público, dado que estas han sufrido las tijeras de la austeridad de manera especialmente acusada. Por ello, considera que hay que poner en marcha medidas de creación de empleo con recursos adicionales para los servicios públicos de empleo, para mejorar la empleabilidad y la formación, y lograr la inserción permanente de los desempleados.
Asimismo, reclama que se repongan los derechos de los trabajadores y se derogue en su totalidad la reforma laboral, que sólo ha conseguido precarizar las condiciones laborales. Junto a ello, finaliza, hay que poner en marcha una política económica que apueste por los factores que permiten a nuestra economía crecer a medio y largo plazo, en innovación, formación y conocimiento, logrando aumentos de productividad y competitividad, y que generen empleos de calidad, salvando la estacionalidad, a la vez que reduzcan las desigualdades y la pobreza.
















