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Este es el sentir de los afectados por el deterioro y abandono del Mercado Municipal de Almuñécar, desde que el Ayuntamiento procediera al cierre del parking y disminuyera estrepitosamente la afluencia de clientes.
Poco a poco los puestos han ido cerrando y “la ruina” ha afectado también a los comercios de la zona, cerrando a su vez muchos de ellos por las mismas causas. “Los congelados cerraron, los del interior del mercado y el que había en la avenida de Cala. Después la Lavandería y otros comercios. Esto no se puede mantener, es imposible”.
Los “afectados” con los que hemos hablado se preguntan angustiados hasta cuándo podrán aguantar, y sobre todo, preguntan a la alcaldesa de Almuñécar, “¿Para cuando el nuevo mercado que nos vendieron en campaña electoral?”.
Ante esta pregunta y tirando de hemeroteca, nos remontamos al 14 de mayo de 2015, justo antes de las Elecciones Municipales, cuando en una nota de prensa remitida por el Partido Popular de Almuñécar, los concejales que ahora conforman el grupo municipal del PP en el Equipo de Gobierno anunciaban: “El PP proyecta un mercado municipal que se convierta en un revulsivo económico y comercial para la ciudad”.
En el subtitular, la entonces candidata a la alcaldía, Trinidad Herrera, actual edil sexitana, manifestaba que “no se puede perpetuar una chapuza histórica”, culpando de ese bloqueo al PA y PSOE.
Ahora, casi cuatro meses después, y tras cuatro años de “agonía”, los concesionarios y los comerciantes y vecinos afectados piden una actuación “urgente e inmediata”. Afirman que ya va siendo hora de cumplir lo prometido y que se inicien las obras del proyecto de mercado municipal que contemplaba entonces el programa electoral de los populares sexitanos, proyecto que aseguraban convertirá al Mercado “en una auténtico revulsivo económico y comercial para la ciudad”.
El PP argumentaba que se trataba de un proyecto “serio, meditado, coherente y totalmente responsable con el futuro que debe tener este gran espacio”. Trinidad Herrera afirmaba que “el Partido Popular no entiende de derrotismos y somos rotundos en afirmar que Almuñécar tendrá un mercado moderno, competitivo, generador de negocio y una auténtica locomotora comercial y económica de todo el casco urbano”. “Es una premisa del desarrollo que ha de impulsarse, desde el consistorio, a todo el tejido comercial de la ciudad”.
La alcaldesa no se andaba con medias tintas, hablaba de impulsar desde el Gobierno Municipal “una actuación a gran escala que implique la demolición total del actual mercado de abastos, construyendo una de las estructuras comerciales más modernas de la Costa, garantizando -como mínimo- el número de metros cuadrados de que disponen los concesionarios; abriendo el espacio a la actividad gastronómica, integrando la totalidad del mercado en un espacio urbano diáfano, intercomunicado, accesible e innovador; garantizando la movilidad y el acceso de vehículos para facilitar las compras y la estancia en lo que será algo más que un mercado”. Así mismo, Trinidad Herrera garantizaba la continuidad sin problemas de la actividad de los puestos durante el tiempo que duren las obras; ubicando los mismos en un lugar adecuado y atractivo para la atracción del público local y foráneo. Y concluían añadiendo que el Mercado proyectado por el Partido Popular querrá ser imitado por muchos municipios. “El mercado será el mercado, los concesionarios tendrán sus puestos mucho mejor posicionados y Almuñécar lo lucirá como un emblema de su entramado comercial”.
Comienza septiembre, el final del año se acerca, y crece la angustia entre los afectados, preocupados por los rumores que aseguran que en las arcas municipales no hay presupuesto para acometer este proyecto.
“¿Cuándo se van a reunir con nosotros los responsables del gobierno para plantearnos que van a hacer? ¿Cuándo van a comenzar las obras del mercado que nos vendieron en campaña y que plazos de ejecución han contemplado? ¿Dónde nos van a ubicar mientras duren?” Y lo más importante: “¿Hay presupuesto para hacerlo o lo van a demoler y después no harán nada por falta de liquidez?”.
Tienen muchas preguntas y se plantean muchas dudas. Afirman estar desesperados porque es un problema que ya dura demasiado tiempo. Unos se han trasladado a otros municipios, otros buscan otras alternativas comerciales. Los puestos siguen cerrando sus persianas y la desconfianza ronda por cada rincón de un Mercado “que agoniza lentamente”. Esperan que sea como sea y hagan lo que hagan, les den una solución urgente y definitiva.
“Somos muchas familias las que estamos pasándolo muy mal y no queremos tener que recurrir a la caridad para poder dar de comer a nuestros hijos. Queremos trabajar y que ese trabajo nos permita vivir. Sólo eso.” Concluyen.
