La Casa de la Cultura de Almuñécar se convirtió ayer en el escenario de una gala única y diferente con la que la Escuela de Flamenco de María Gómez puso el broche final al curso académico.
A través de la danza y el cante, el espectáculo realizó un recorrido artístico por la historia del pueblo gitano en España, abordando sus orígenes, su evolución a lo largo de los siglos, las dificultades sufridas, los prejuicios, el racismo y la discriminación, así como su proceso de integración y su enorme aportación cultural. A lo largo de seis siglos, y pese a haber sido objeto de persecuciones, legislaciones discriminatorias y exclusión sistemática, el pueblo gitano ha mantenido su identidad y ha contribuido de manera significativa a la conformación de una sociedad española plural.
Sobre el escenario se dieron cita alumnos y alumnas de todas las edades, desde las más pequeñas bailaoras hasta personas adultas y mayores, incluyendo participantes con discapacidad, que demostraron que el flamenco es una expresión artística abierta, inclusiva y capaz de unir generaciones. Todos ellos ofrecieron un completo repaso a distintos palos del flamenco, interpretados a través de la danza y acompañados por el cante de María Gómez y su fantástico y joven cuadro flamenco, con Niño Carmelo a la guitarra.
El público disfrutó de un espectáculo cargado de sentimiento y autenticidad, en el que la esencia más racial y profunda del pueblo gitano quedó reflejada en cada zapateado, en el movimiento de los brazos, en el vuelo de los mantones y en la expresividad de rostros y cuerpos completamente entregados al arte flamenco.
La gala permitió conocer y comprender mejor la historia y la identidad del pueblo gitano a través del talento, el esfuerzo y la pasión de las alumnas y alumnos de la Escuela de Flamenco de María Gómez “La Canastera”, ofreciendo una velada emocionante y un auténtico placer para los sentidos.
