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“Cualquier tiempo pasado fue mejor”....

Opinión/ Rafael Martín Recuerda Moyano Economista



Venga o no al caso verso tan elocuente, lo cierto es que los tiempos que nos han tocado vivir, por su dureza, nos hacen mirar hacia nuestro pasado, no sin cierta nostalgia.
Venga por tanto esta reflexión, como consecuencia de lo ocurrido, no hace mucho, en un municipio costero de la provincia de Granada pero que, imagino, pudiera se extrapolable a cualquier otra población.

A raíz de la situación excepcional provocada por la pandemia y el consiguiente estado de alarma, los ciudadanos de este país, llamado España, tienen la sana costumbre de mostrar su apoyo a todos los profesionales que están peleando con saña al maldito “bicho”. Y, ¡cómo no!, nuestro pueblo costero también.

Lo que comenzó con aplausos de agradecimiento, fue complementándose con sirenas, música... ¡y CAMPANAS! Toda suerte de ocurrencias, pues cualquier forma era válida si con ello conseguíamos hacer sentir a los héroes de esta titánica lucha nuestro agradecimiento y apoyo.... o no... Pues he de decir que no.

No todas las formas espontáneas que caracterizaban estas muestras de cariño parecen ser aceptadas. Y ustedes se preguntaran, ¿por qué digo esto?

Permítanme que les ponga en antecedentes: Parece ser que al párroco del municipio costero donde ejerce su ministerio su espontaneidad y su bienintencionada muestra de solidaridad y cariño hacia nuestros sanitarios, no ha sido aceptada por algunos vecinos, pues tuvo la idea de, a las 20:00 horas, hacer sonar la campana de la Iglesia.

Sea porque, como se aduce, no deja oír los aplausos de sus convecinos, sea porque... (prefiero no terminar ese porque), nuestro “insensato idealista” fue invitado a adelantar el tañido de las campanas minutos antes de las 20:00, debiendo terminar su “talán – tolón” un minuto antes de que crepiten las palmas del ilustre vecindario.

Saquen sus propias conclusiones.... las mías, siendo egoísta, las guardo para mi... Hay tanto tonto social....


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